sábado, 25 de diciembre de 2010
La casa del miedo
Os voy a contar la historia de una casa que hay en el barrio donde vive mi abuela, en Barcelona. Está en el barrio de Gracia, uno de los más antiguos de la ciudad, y es una casa encantada. Yo lo sé porque está en la calle Francisco Giner, muy cerca de donde vive mi abuela, y aunque hace tiempo que todo parece estar tranquilo, hay gente que aún recuerda ¡lo que allí pasó! Todo empezó en febrero de 1935 cuando, sin ningún motivo, los vecinos del edificio empezaron a oír fuertes ruidos por las noches. Eran golpes y gritos, que venían de la planta baja del edificio. Lo peor es que allí vivía una familia que empezó a escuchar los ruidos en su propia casa, pero mientras todos estaban en la cama. El hijo mayor explicó que los cajones de su cuarto empezaron a abrise solos y acabaron cayendo al suelo. Era extraño, porque sólo había una habitación en la que no pasaba nada: la del hijo pequeño de la familia, adolescente, que estaba muy enfermo y en la cama. Los vecinos y la familia se asustaron un montón, y llamaron a la policía, que fue a la casa y la revisó de arriba a abajo. Pero no encontraron nada. Esa misma noche se volvieron a repetir los fenómenos, de manera aún más violenta. Hubo cuadros que cayeron al suelo y cubiertos que volaron por los aires. Incluso el hijo mayor de la familia aseguró que había visto cómo una silla se caía al suelo y, sin que nadie la tocara, se volvía a levantar. El padre de la familia llegó a avisar hasta tres veces a la policía, pero en ninguna de las tres visitas pudieron ver nada ni descubrir qué era lo que tenía tan aterrorizados a los vecinos. Los hechos llegaron a salir en los periódicos de la época y todo. Al cabo de un tiempo, la familia decidió mudarse, y durante un tiempo, los ruidos pararon. Pero la gente del barrio dice que, durante varios años, cuando algún adolescente del edificio caía enfermo, los ruidos regresaban. Nunca se supo qué había ocurrido allí, y se ve que hace muchos años que no pasa nada. Pero yo, cada vez que voy a ver a mi abuela y paso por delante del edificio, noto una sensación muy extraña… Toni.
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